Abriendo caminos de esperanza...
La Fundación ADN de Amor, es una organización social de principios cristianos, inspirada en el legado de amor, servicio y solidaridad de la señora Nidia López de Giraldo. Nacimos con el propósito de acompañar a niños, niñas, adolescentes, jóvenes y madres cabeza de familia en situación de vulnerabilidad, especialmente en comunidades marginadas y afectadas por la violencia social y política.
Trabajamos por el bienestar humano, emocional, espiritual y social de las comunidades, promoviendo oportunidades que contribuyan a generar cambios significativos y fortalecer proyectos de vida con esperanza y dignidad.
Uno de los pilares fundamentales de nuestra labor es el Centro de Desarrollo de Talentos, un programa orientado a identificar y potenciar los talentos de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, acompañándolos en procesos de crecimiento personal, fortalecimiento espiritual y construcción de propósito de vida.
Creemos en el amor al prójimo, la solidaridad, la fe y el servicio como herramientas para construir comunidades más humanas, unidas y llenas de oportunidades.
Guiados por principios cristianos de amor, fe, esperanza y servicio, trabajamos para sembrar valores, brindar nuevas oportunidades y llevar esperanza a las nuevas generaciones.
Contribuir al bienestar y desarrollo de niños, niñas, adolescentes, jóvenes y madres cabeza de familia en condición de vulnerabilidad social, económica o víctimas de violencia, a través de programas de acompañamiento psicosocial, formación no formal, desarrollo de talentos, ayuda humanitaria y espacios de integración social.
A través del Centro de Desarrollo de Talentos promovemos el fortalecimiento de habilidades artísticas, deportivas y vocacionales, acompañando procesos de crecimiento personal y proyectos de vida desde un enfoque basado en la esperanza, la restauración y el desarrollo humano.
Trabajamos de manera cercana y colaborativa con familias, comunidades, voluntarios, aliados e instituciones públicas y privadas, generando oportunidades de transformación social y humana para niños, niñas, adolescentes, jóvenes y madres cabeza de familia en condición de vulnerabilidad.
Desarrollamos procesos de acompañamiento fundamentados en principios cristianos de amor al prójimo, servicio, compasión y esperanza, promoviendo relaciones de confianza y apoyo con las comunidades. Nuestro trabajo busca atender no solo necesidades inmediatas, sino también fortalecer el crecimiento emocional, espiritual y social de cada persona.
Asimismo, impulsamos alianzas y redes de cooperación con organizaciones y personas comprometidas con la transformación social, convencidos de que el trabajo conjunto multiplica el impacto.
Creemos en el poder transformador del amor, la fe y el servicio. Creemos que cada niño, niña, adolescente y joven tiene talentos, propósito y un valor único.
Creemos en acompañar a las comunidades con dignidad, esperanza y solidaridad, reflejando el amor de Dios a través de acciones que generen impacto real en la vida de las personas.
Soñamos con generaciones fortalecidas en valores, con oportunidades para crecer, servir y transformar positivamente su entorno.
Entre 1980 y el año 2008, la obra social que hoy inspira a la Fundación ADN de Amor tuvo como gran pionera a la señora Nidia López de Giraldo, una mujer de profunda vocación de servicio y amor por el prójimo. Activista social y ejemplo de generosidad, dedicó su vida a ayudar a miles de personas, especialmente niños, jóvenes y madres cabeza de familia, llevando siempre una sonrisa, palabras de esperanza, apoyo y comprensión.
Trabajó incansablemente por la misión social en el Chocó, especialmente en la vereda de Gingarabá, donde contribuyó a la construcción de viviendas para familias de la comunidad, apoyó la educación de varios niños y llevó ayuda humanitaria, incluyendo ropa, alimentos y medicamentos. Su labor estuvo siempre enfocada en acompañar y brindar esperanza a las comunidades más vulnerables, dejando una huella de amor, solidaridad y servicio en cada familia que ayudó.
Además, realizó obra social y evangelística en las cárceles del Eje Cafetero, tanto de mujeres como de hombres, llevando apoyo espiritual y acompañamiento a los internos. Durante muchos años celebraba la Navidad con ellos, organizando actividades con la colaboración de otros voluntarios, compartiendo alegría, esperanza y un mensaje de amor en estas comunidades privadas de libertad.
Su vida fue testimonio de entrega desinteresada y de un profundo compromiso con quienes más lo necesitaban. Hace más de 15 años partió al encuentro con Dios, pero su legado continúa vivo en cada obra de servicio y en cada vida transformada.
Hoy, sus hijos y nieta, socios fundadores de la Fundación ADN de Amor, continuamos este legado de amor, servicio y compromiso social, honrando sus enseñanzas y manteniendo viva la misión de ayudar a quienes más lo necesitan.